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72 HECTÁREAS DE VEGETACIÓN CONSUMIDAS EN APENAS 24 HORAS.

Autor

Tito Funeme

Publicado

La cifra no solo alerta: duele. En un solo día, Cundinamarca enfrentó el embate voraz de 28 incendios forestales a lo largo de 16 municipios. La tierra cruje, el aire se vuelve irrespirable y ecosistemas enteros que tardaron décadas en consolidarse se reducen a cenizas en cuestión de minutos.

El despliegue de las autoridades y los cuerpos de socorro ha sido titánico. La gestión liderada por el gobernador Jorge Rey logró liquidar 21 de estas emergencias y controlar cinco más. Sin embargo, la batalla está lejos de terminar: la furia del fuego se mantiene activa en Topaipí y Nilo, donde el apoyo aéreo se ha vuelto indispensable para frenar las llamas que amenazan con seguir devorándolo todo.

Este día crítico no es un hecho aislado, sino el reflejo de una crisis que escala a velocidad alarmante. Tan solo entre el 1 y el 17 de septiembre, el departamento ha registrado 128 incendios forestales en 41 municipios. La combinación de altas temperaturas, sequía y descuidos humanos está convirtiendo las montañas de la región en un polvorín.

Cada hectárea perdida es agua que dejará de filtrarse, fauna que se queda sin hogar y un impacto ambiental que pagaremos todos. Mientras los bomberos, brigadistas y tripulaciones aéreas arriesgan la vida en el frente de batalla, la pregunta inevitable nos llega a todos: ¿cuántas hectáreas más estamos dispuestos a ver arder antes de tomar conciencia real sobre la prevención y el cuidado de nuestros bosques


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